09/04/97  
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El futuro de la ‘h’ divide a escritores y lingüistas en el Congreso de México
García Márquez abrió la polémica con su discurso en la sesión inaugural
El Nobel colombiano Gabriel García Márquez.

Efe/ Zacatecas (México)

El Nobel colombiano sugirió «simplificar la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Hu - manicemos sus leyes, aprenda - mos de las lenguas indígenas, a las que tanto debemos, lo mucho que todavía tienen para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir», apuntó.

El autor de Cien años de soledad dijo que «hay que jubilar la ortografía, terror del ser humano desde la cuna; enterrar las ‘h’ rupestres, firmar un tratado sin límites entre la ‘g’ y la ‘j’, y poner más uso de razón en los acentos escritos. Negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los qués endémicos, el dequeismo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos», sugirió el escritor colombiano.

La opinión a este respecto del premio Nobel de Literatura español Camilo José Cela es muy diferente. Sin querer entrar en polémica con su colega colombiano –«me pareció bien todo lo que dijo, no voy a hacer interpretaciones de su discurso», comentó Cela– el escritor español dijo que la pervivencia de la h es incuestionable, «s i e m p r e que sea por razones etimológicas», puntualizó. «En eso hay que ser inexorables, si la presencia de la ‘h’ obe - dece a razones etimológicas, yo no la quitaría jamás; ahora bien, si está por razones caprichosas, sí, y lo mismo opino sobre la ‘b’ y la ‘v’, todo tiene su razón de ser», defendió Cela.

Faltas de ortografía

Cela criticó que «en España ahora se ha puesto de moda tener faltas de ortografia», una práctica que considera inaceptable, y recordó que cuando era catedrático de Universidad, suspendía categóricamente a los alumnos que cometían este tipo de errores, para los que a su juicio no hay excusa alguna.

La opinión de Cela es también radicalmente contraria a la del profesor Raúl Avila Sánchez, investigador del Colegio de México, quien considera que «la ortografía es una forma de control social, porque lo que la gente con poder quiere es que todo el mundo se alfabetice, pero no que escriba».

Avila, responsable del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de la más prestigiosa institución académica de México, capitanea un grupo de investigadores hispanoamericanos que propugnan acabar con lo que consideran la tiranía de unas reglas caducas. «Lo más antidemocrático es la ortografía, porque la decide un cuerpo colegiado, sin más, a partir de una versión que no corresponde con lo que muchos p e n s a m os», afirmó el lingùista mexicano, para quien la justificación etimológica de la perdurabilidad de la h es un argumento muy endeble.

«Es absurdo que se tomen palabras supuestamente formadas de manera etimológica para que un pueblo que venga dentro de veinte siglos recuerde cómo hablaba un pueblo que existió cuarenta siglos antes», opinó. Avila Sánchez defendió la aplicación de una revolución gramatical que denomina Nueva Ortografía y argumentó que no hay necesidad de diferenciar por escrito lo que al hablar no se distingue. «El contexto re suelve siempre las dudas», insistió.

Un buen escritor

Mientras tanto, en España los académicos coincidieron en señalar que la ortografía española es imprescindible y ser un gran escritor no implica ser un buen lingúista. El académico y escritor Luis Goytisolo dijo que los comentarios de García Márquez eran «contradictorios porque si se hiciese lo que él dice se complicaría el idioma. La gente que estudia inglés tiene dificultades por la carencia de normas, por eso es tan fundamental el spelling en las lenguas sajonas».

Francisco Nieva, dramaturgo, afirmó que García Márquez es un grandísimo escritor y puede permitirse el lujo de decir lo que quiera, pero considera absurdo que las cosas se vuelvan del revés porque incluso estando así aparecerían otras reglas distintas. Añadió que no hay que hacer demasiado caso a estas cosas.